Bienvenidos a nuestro blog

Este blog estará siempre abierto a aquellos que de forma independiente y desinteresada deseen aportar su granito de arena para difundir y engrandecer la cutura de la tauromaquia en cualquiera de sus manifestaciones.

sábado, 27 de junio de 2015

Finalizamos mirando al futuro


El sábado pasado finalizamos nuestra temporada de 2015 del taller de tauromaquia para aficionados prácticos.


Y con esta han sido ya 6 ediciones en las que hemos ido tratando entre todos de cuajar un grupo de aficionados que cada día se va haciendo más grande.

También hemos tratado de hacer compatibles todas esas cosas que a veces hablamos en nuestras reuniones y que tanto nos importan: nuestra afición por torear y la sensibilidad con los que empiezan y quieren abrirse paso en la profesión de toreros.



Por eso me siento especialmente feliz de que hayamos puesto punto y final a esta temporada mirando al futuro y qué mejor forma que invitar a compartir nuestro tentadero a 3 alumnos de la Escuela Taurina de Medina de Rioseco.

Tres muchachos, Javi, Luis y Daniel que tuvieron la ocasión de dar sus primeros muletazos con nuestro grupo. Quién sabe si algún día cumplirán el sueño de vestir de luces y llegar a matadores de toros. En todo caso lo que es seguro es que a nosotros nos regalaron una nueva ilusión y que ellos hicieron ya sus primeros partidarios.

Javier Sánchez Mira

Luis Enciso

y el pequeño Daniel Martín dieron con nosotros sus primeros pasos delante de los animales como alumnos de la Escuela Taurina de Medina de Rioseco


Ahora que hacemos balance de la temporada, es bueno agradecer a todos los que nos han ayudado a hacer posible esta edición:

Ganaderos: Manuel Ferrero, José Mayoral y José Carlos Cañero.

Toreros: Santiago Castro Luguillano, Jorge Manrique, Alberto Durán, Pablo Santana, Paco Carmona, Ricardo Maldonado, José Manuel Serrano, Ángel Moreno García.

Periodistas y amigos: César Mata, Santos García Catalán, José Luis Prieto

Aficionados y compañeros de ediciones anteriores: Juan Ángel García, Juan Mateos, Alberto Marcos, Nacho García Amado…

Me gusta ponerlos a todos (espero no dejarme a nadie) porque el taller de tauromaquia es la suma de mucha gente que pone a nuestro servicio su tiempo, su ilusión y sus recursos. Es importante valorarlo y saber agradecerlo.

Y por supuesto, los más importantes, que sois vosotros, los que habéis puesto altísimo el listón de la próxima edición con un nuevo ejemplo de afición y amor por nuestra fiesta.


Os lo cuento, así fue nuestra temporada:

Comenzábamos nuestros entrenamientos en el Pinar de Antequera, junto a Valladolid, ahí donde un claro entre los pinos dibuja el ruedo en el que han soñado todos los que han querido ser en Valladolid. Aquí nos acompañó el maestro Pablo Santana.




Visitamos en nuestras sesiones de salón, junto a Alberto Durán y Ricardo Maldonado, la bellísima plaza de toros de Toro en Zamora. Un sitio donde sólo entrar al ruedo uno no puede evitar soñar con torear aquí algún día de verdad.








Pero la mayoría de los toreros, se refugian en el campo para entrenar. Esto es fácil para nosotros gracias a las facilidades que nos da nuestro amigo César Mata que nos deja disponer cuando queremos de su preciosa Quinta de Tierz. 
Allí, sintiendo la cercanía de los animales y el contacto con la naturaleza hicimos una nueva sesión de toreo de salón. Aprender a torear jugando a embestir.














La mayoría de nuestro grupo está formada por vallisoletanos. Todos hemos pasado muchas tardes sentados en el graderío de piedra del coso del Paseo de Zorrilla. Era el momento, por un día, de pisar el ruedo con nuestros trastos, allí donde vimos torear a Jorge Manrique, Roberto Dominguez, David Luguillano, Manolo Sánchez, Robles Palomar, Ortega, Joselito, El Cid, José Tomás... tantos que no cabrían en este blog. Pues allí mismo tuvimos la oportunidad de jugar al toro y pasar una tarde excepcional.

































Pero, claro, también hemos toreado, y bastante. 
Comenzamos en Cantoblanco, con becerras de lujo, encaste nuñez. Que no nos digan que sólo toreamos domecq porque este año ni olerlo.
Aquí debutaron los nuevos y los que llevamos más años pudimos quitarnos las telarañas del invierno.












































































Y de Cantoblanco pasamos a la finca Carmonita. Allí Pepe Mayoral cría sus "santacolomas". Comprobamos en primera persona que es verdad eso que dicen que cada encaste tiene una embestida diferente y la importancia de la firmeza.




























































Ya entrada la primavera, en el mes de mayo, fuimos a la ganadería de José Carlos Cañero. Hicimos una jornada completa, entrenamiento, comida campera, tertulia y tentadero.
Nos las vimos con un poco de todo, atanasias y vegavillares. Pero sobre todo tuvimos la suerte de contar con la visita de uno de nuestros toreros favoritos: Paco Carmona que nos explicó muchas cosas de eso que se llama "el toreo por dentro".






































Y así, casi sin darnos cuenta llegamos a nuestra última sesión. Volvimos casi donde empezamos.
A Cantoblanco, a torear las que quedaban de esa puntita de nuñez con las que arrancábamos nuestra temporada.
Aprovechamos para compartir una tarde con el maestro Santiago Luguillano. Celebración discreta, a nuestro modo de sus 50 años de alternativa.
Y os aseguro que veros torear compartiendo el burladero con el maestro son palabras mayores. Una lección de tauromaquias más sencillas, más eficaces quizás más sinceras y más toreras.






















































En fin, esta fue nuestra temporada, modesta, sin lujos pero hecha con lo mejor de cada uno de los que habéis participado. A mí desde luego, este año no se me va a olvidar.


lunes, 15 de junio de 2015

Gestos y valores

Hace pocos días El Juli se encerró en Cáceres con 6 toros a beneficio de los padres que tienen hijos con cáncer infantil.
Ayer fue El Cordobés quien hizo lo mismo a beneficio del banco de alimentos.
Son numerosos los gestos que hacen los toreros en beneficio de otros que lo necesitan y que no son atendidos suficientemente por un sistema que evidentemente no llega o no quiere llegar a determinados sitios.
No todos tienen la misma repercusión en los medios de comunicación y, a veces pienso, que a fuerza de repetirse no les damos el valor que realmente tienen.
Nos acusan de bárbaros y de no tener valores, en una sociedad que ha desarrollado un grado de refinamiento en la crueldad hacia los más desfavorecidos que asusta.
Por eso creo que es más necesario que nunca poner de relieve estos gestos, agradecerlos como merecen y desde luego mostrarlos como ejemplo de los valores que el toreo nos inspira a la mayoría de cuantos nos declaramos aficionados.

Foto Veronica Dominguez. Revista Aplausos

Esta imagen pone de manifiesto que hay gente que no duda en poner lo mejor de si mismo y arriesgar lo que haga falta con tal de ayudar a los demás aun a riesgo de perderlo todo. Me parece que es de justicia reconocerlo. Me parece un admirable ejemplo de que algunos además de valor tienen valores.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Predicar con el ejemplo


Creo que fue Albert Einstein quien decía que “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”.

Por esta razón el sábado pasado decidí invitar a compartir una Jornada del Taller de Tauromaquia a un grupo de amigos que para mí son verdaderos ejemplos de educación taurina, de pasión por torear y de afán de perfección. Por circunstancias de última hora no pudo asistir - y bien que lo sentimos - nuestro cuarto invitado (Javier Hernández) que nos habría aportado el ejemplo del conocimiento y la rectitud en la crítica y la opinión.

Y creo que estas son materias obligadas para cualquiera que se asome a esta cosa que son los aficionados prácticos.

Materias que se pueden contar, sobre las que se puede leer, hablar y debatir, pero que se aprecian y reconocen de forma inmediata cuando estás delante de algunas personas que parece que estén hechos para servirnos de espejo.

Valores que inspiran y dan sentido, más allá de torear mejor o peor una becerra, a todo lo que venimos haciendo entre todos en este Taller de Tauromaquia para Aficionados Prácticos.

Y así sin darnos cuenta de ello, sólo con el ejemplo de la cercanía de nuestros invitados, con tiempo, sin prisas, disfrutando de entrenar, de comer, de hablar de toros y de la vida, pasamos un día extraordinario. Un día que ha quedado grabado en la memoria de cuantos tuvimos la suerte y el placer de compartirlo.

Paco Carmona, Torero, un ejemplo para quien quiera saber qué es eso de la educación taurina.
Juan Mateos, Aficionado Práctico, y su hijo Diego nos brindaron un ejemplo perfecto de lo que es la pasión por torear. 

Alberto Marcos, Aficionado Práctico, para mí personifica como pocos el afán de perfección que debe acompañarnos a todos los que queremos aprender a torear.
Y es, a través de estos ejemplos, como este grupo de aficionados consiguió culminar uno de nuestros mejores tentaderos que os resumo en este puñado de imágenes que se comentan por sí solas. 
Enhorabuena a todos.

No está la familia completa pero creo que las caras los dicen todo









 















 


jueves, 14 de mayo de 2015

Se nos murió Butanero


¡Corriendo, los mulilleros
con cuántas banderas vienen,
las campanillas de plata,
de plata los cascabeles!

¡Arrastran, corriendo, al toro,
corriendo se van y vuelven,
sonando las campanillas,
sonando los cascabeles,
dándole vueltas al ruedo,
corriendo, corriendo, alegres,
y haciendo girar la plaza
igual que los carruseles!
 
Los mulilleros. Poema de Adriano del Valle

El sábado pasado mientras celebrábamos nuestra sesión de toreo de salón en la finca de Tierz, en un rinconcito de la finca, apartado, sin llamar la atención acabó sus días el toro Butanero.

Ha sido hasta hace unos días el semental de la ganadería y por lo tanto el principal responsable de muchos de los mejores momentos de nuestro Taller de Tauromaquia.

Cada vez que anunciábamos al grupo, “el próximo día los animales son de Tierz”, las miradas se iluminaban porque las golosinas estaban aseguradas.

Butanero no nos hacía ni caso, él estaba a lo suyo, a su deambular constante por la pequeña dehesa repasando a sus mozas.

De vez en cuando, al llegar, nos echaba una mirada y tengo para mí que pensaba:

- ¿Dónde irán estos chuflas? Un día me voy a arrancar y van a saber lo que es correr.

Nunca lo hizo, siempre se mostró noble y pacífico en el campo.

Seguro de su calidad, transmitía a sus hijos la casta justa, la dosis de bravura perfecta para que nosotros gozáramos del toreo. Incluso a veces pienso que hablaba con sus becerrillos para decirles cómo debían comportarse.

Con 14 años cumplidos, este año había visto como su hijo – Farsante - había comenzado a ayudarle en las tareas de padrear. Su ciclo en la ganadería había terminado, engendró las camadas que le correspondieron y dejó en la casa su herencia en un nuevo semental.


Esta es la última foto que le hice a Butanero