El sábado pasado finalizamos nuestra temporada de 2015 del taller de tauromaquia para aficionados prácticos.
Y con esta han sido ya 6 ediciones en las que hemos ido tratando entre todos de cuajar un grupo de aficionados que cada día se va haciendo más grande.
También hemos tratado de hacer compatibles todas esas cosas que a veces hablamos en nuestras reuniones y que tanto nos importan: nuestra afición por torear y la sensibilidad con los que empiezan y quieren abrirse paso en la profesión de toreros.
Por eso me siento especialmente feliz de que hayamos puesto punto y final a esta temporada mirando al futuro y qué mejor forma que invitar a compartir nuestro tentadero a 3 alumnos de la Escuela Taurina de Medina de Rioseco.
Tres muchachos, Javi, Luis y Daniel que tuvieron la ocasión de dar sus primeros muletazos con nuestro grupo. Quién sabe si algún día cumplirán el sueño de vestir de luces y llegar a matadores de toros. En todo caso lo que es seguro es que a nosotros nos regalaron una nueva ilusión y que ellos hicieron ya sus primeros partidarios.
Javier Sánchez Mira |
Luis Enciso |
y el pequeño Daniel Martín dieron con nosotros sus primeros pasos delante de los animales como alumnos de la Escuela Taurina de Medina de Rioseco |
Ahora que hacemos balance de la temporada, es bueno agradecer a todos los que nos han ayudado a hacer posible esta edición:
Ganaderos: Manuel Ferrero, José Mayoral y José Carlos Cañero.
Toreros: Santiago Castro Luguillano, Jorge Manrique, Alberto Durán, Pablo Santana, Paco Carmona, Ricardo Maldonado, José Manuel Serrano, Ángel Moreno García.
Periodistas y amigos: César Mata, Santos García Catalán, José Luis Prieto
Aficionados y compañeros de ediciones anteriores: Juan Ángel García, Juan Mateos, Alberto Marcos, Nacho García Amado…
Me gusta ponerlos a todos (espero no dejarme a nadie) porque el taller de tauromaquia es la suma de mucha gente que pone a nuestro servicio su tiempo, su ilusión y sus recursos. Es importante valorarlo y saber agradecerlo.
Y por supuesto, los más importantes, que sois vosotros, los que habéis puesto altísimo el listón de la próxima edición con un nuevo ejemplo de afición y amor por nuestra fiesta.
Os lo cuento, así fue nuestra temporada:
Comenzábamos nuestros entrenamientos en el Pinar de Antequera, junto a Valladolid, ahí donde un claro entre los pinos dibuja el ruedo en el que han soñado todos los que han querido ser en Valladolid. Aquí nos acompañó el maestro Pablo Santana.
Visitamos en nuestras sesiones de salón, junto a Alberto Durán y Ricardo Maldonado, la bellísima plaza de toros de Toro en Zamora. Un sitio donde sólo entrar al ruedo uno no puede evitar soñar con torear aquí algún día de verdad.
Pero la mayoría de los toreros, se refugian en el campo para entrenar. Esto es fácil para nosotros gracias a las facilidades que nos da nuestro amigo César Mata que nos deja disponer cuando queremos de su preciosa Quinta de Tierz.
Allí, sintiendo la cercanía de los animales y el contacto con la naturaleza hicimos una nueva sesión de toreo de salón. Aprender a torear jugando a embestir.
Pero, claro, también hemos toreado, y bastante.
Comenzamos en Cantoblanco, con becerras de lujo, encaste nuñez. Que no nos digan que sólo toreamos domecq porque este año ni olerlo.
Aquí debutaron los nuevos y los que llevamos más años pudimos quitarnos las telarañas del invierno.
Ya entrada la primavera, en el mes de mayo, fuimos a la ganadería de José Carlos Cañero. Hicimos una jornada completa, entrenamiento, comida campera, tertulia y tentadero.
Nos las vimos con un poco de todo, atanasias y vegavillares. Pero sobre todo tuvimos la suerte de contar con la visita de uno de nuestros toreros favoritos: Paco Carmona que nos explicó muchas cosas de eso que se llama "el toreo por dentro".
Y así, casi sin darnos cuenta llegamos a nuestra última sesión. Volvimos casi donde empezamos.
A Cantoblanco, a torear las que quedaban de esa puntita de nuñez con las que arrancábamos nuestra temporada.
Aprovechamos para compartir una tarde con el maestro Santiago Luguillano. Celebración discreta, a nuestro modo de sus 50 años de alternativa.
Y os aseguro que veros torear compartiendo el burladero con el maestro son palabras mayores. Una lección de tauromaquias más sencillas, más eficaces quizás más sinceras y más toreras.
En fin, esta fue nuestra temporada, modesta, sin lujos pero hecha con lo mejor de cada uno de los que habéis participado. A mí desde luego, este año no se me va a olvidar.
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