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miércoles, 25 de junio de 2014

"El toro que interesa". Una razón para cuantificar la bravura.


Álvaro Domecq hablaba del “toro que interesa”. No siempre quedaba claro cual es el toro que interesa ni tampoco a quien se refería con aquello.

Álvaro Domecq hablaba del "toro que interesa"
El toro que interesa ¿a quien?, ¿al ganadero?, ¿al torero?, ¿al público?, ¿al aficionado?

Sin embargo, podemos deducir a la luz de sus escritos que D. Álvaro Domecq escondía detrás de esta expresión una afirmación de gran profundidad:

"Hay un toro que interesa a todos".

Ese es el toro que hemos de encontrar y en esa dirección hemos de enfocar nuestros esfuerzos.

Como aficionado muchas veces me he hecho la pregunta del millón:

- Pero yo, de verdad, ¿se ver al toro?

Y, a medida que voy acumulando tentaderos y festejos, me doy cuenta de que mis carencias son mayores. Nada más salir la becerra, el novillo o el toro, oigo comentarios de los profesionales haciendo un juicio inmediato de las cualidades del animal. Ellos aparentan estar de acuerdo sobre un montón de cualidades que yo todavía no he sido capaz de apreciar.

En la mayoría de las ocasiones tienen razón, pero al acabar la tienta o la lidia del animal sólo en los casos más claros sería capaz de dar una opinión, limitada a un juicio global sobre el comportamiento del animal, sin demasiados matices y sin demasiada firmeza sobre mi propia opinión.

A la pregunta ¿ha sido realmente bravo? No siempre tengo claro que responder.

A la pregunta ¿es este el toro que interesa? Tal vez tenga una respuesta más clara pero no siempre es así.

En definitiva, me falta criterio. Mejor dicho criterios. Expresado en plural me resulta más fácil abarcar la complejidad del problema.

Todos los ganaderos ponen notas en sus libretas de tientas y yo, a veces me entretengo también en hacer mis propias anotaciones, para guardar el dato escrito de la percepción instantánea de la bravura.

La bravura es una cualidad mágica de los animales que vuelve voluble la parte del cerebro en la que almacenamos su memoria y así, con el tiempo, cada vez que rememoramos el recuerdo de la embestida de un animal, la percepción diferida de su bravura se revela de forma diferente, mitificada o diluída en función de no sabría qué razones.

Por eso me han atraído siempre las soluciones que muchos ganaderos, científicos y aficionados han tratado de dar al problema de cuantificar lo que en todo caso son sensaciones subjetivas.

Tal vez porque la inseguridad necesite certezas para hacerse soportable, tal vez porque en esa búsqueda del toro que interesa a todos podamos encontrar espacios de intersección en los que encontrar acomodo común a nuestro ideal del toro bravo, os ofrezco mis criterios que no pretenden impartir doctrina sino ordenar una reflexión personal.

Se trataría de definir un método sencillo en base a criterios fácilmente apreciables por el aficionado común que le permitieran hacer una valoración amplia, global, equilibrada y asumible por el conjunto de los que participan en el espectáculo de cómo ha sido el comportamiento de un determinado animal, poniéndolo en referencia con el ideal que perseguimos de encontrar ese punto común que es lo que hemos llamado “el toro que interesa”.

Dejo al margen de este artículo los aspectos sanitarios y los que corresponden a la integridad del animal y la ausencia de manipulaciones que son puntos de partida básicos y exigencias sobre los que ya hablan de forma clara los diferentes reglamentos en vigor.

Características físcas.

Presentación y Fuerza: Cualidades excluyentes

El toro tiene que parecerlo y disponer de la fuerza necesaria para poder afrontar el desafío de la lidia y desarrollar en plenitud sus cualidades.

No me cabe ninguna duda de que una presentación inadecuada y la falta de fuerza invalidan al toro y quitan importancia a lo que el torero hace con él. Degradan el toreo convirtiendolo en algunos casos en una burda caricatura de lo que debe ser.

Y sin embargo, aunque en principio parecería este un buen campo para llegar a acuerdos sencillos vemos pitar desde el tendido la presentación de numerosos animales que a las 12 de la mañana han sido aprobados por el ganadero, veterinarios, cuadrillas y autoridad. ¿Por qué?

Tal vez convenga en este punto, por lo tanto detenerse en el concepto de lo que, a mi juicio, es una presentación adecuada.

Para mí resulta adecuada la presentación de un toro si auna tipo y trapío acordes con la ganadería de procedencia y la plaza de destino.

Componentes para una presentación adecuada del toro

Esto exigirá que la ganadería esté bien definida y, aun con variantes, permita reconocer en ella los caracteres distintivos de su origen. Cada animal se ajustará más o menos al tipo de la ganadería en la medida en la que en él se reconozcan un mayor o menor número de aquellos caracteres.

¿Se parece a quien debería parecerse?
Resulta obvio señalar que la valoración del tipo de un animal exige del que evalúa un conocimiento suficiente de la ganadería a la que pertenece y de aquellas otras de las que procede. Esto, que no es esperable en el público mayoritario, sí es exigible en diferentes grados a aficionados, toreros, empresarios, presidentes y veterinarios.

"Por lo tanto nada más ver salir al toro el aficionado no debería preguntarse si es grande o chico sino si se parece o no a quien debería parecerse, rechazando a aquellos que no respondan afirmativamente a esta pregunta".

La valoración del trapío, sin embargo, exige hacerse una pregunta previa que frecuentemente se olvida: ¿dónde estamos?

Así podríamos entender que el listón del trapío lo marca la categoría de la plaza, no la báscula ni los pitones y podríamos aceptar con naturalidad que lo que es un trapío que podría calificarse como “medio” para Soria sería “insuficiente” para Madrid.

El trapío debe ponerse en relación con la categoría de la plaza
De este modo, los únicos datos relevantes de la tablilla pasan a ser el hierro y la edad, datos que por otra parte ya pueden apreciarse marcados a fuego sobre la piel del toro, lo que me permite sostener sin grandes desgarros morales lo conveniente que resultaría para la fiesta la eliminación de la tablilla.

"Por lo tanto nada más ver salir al toro el aficionado debería preguntarse si el trapío del toro corresponde con la categoría de la plaza en la que se encuentra, rechazando aquellos que no alcancen un valor relativo que pueda calificarse como medio o alto".


El toro debe disponer siempre de la fuerza necesaria
Más arriba señalaba que el toro debe disponer de la fuerza necesaria para poder afrontar el desafío de la lidia y desarrollar en plenitud sus cualidades.

Esta cualidad debería ser un requisito excluyente tanto en la selección como en la lidia y corresponde en la plaza al equipo presidencial su evaluación.
"Por lo tanto el aficionado no debería aceptar la lidia de toros que no dispongan de la fortaleza suficiente, rechazando en los primeros tercios aquellos animales con poca fuerza o que no ofrezcan la posibilidad clara de venirse arriba en el transcurso de la lidia".






Características del comportamiento

El toro tiene que acometer, debe ser toreable y durar lo suficiente.

Superadas las categorías excluyentes de presentación y fuerza, el toro que interesa tiene que acometer pero a la vez debe ser toreable y durar lo suficiente como para que la lidia se desarrolle de forma completa y equilibrada en todos sus tercios.

¿Es esta la definición de la bravura? Tal vez. No me atrevo a formularla pero tal vez nos aproximemos profundizando en las cualidades de comportamiento que hacen que el toro resulte apto para la lidia. Cualidades que deben acompañar a la acometividad, cualidades que determinan las posibilidades para hacer el toreo de hoy y en algunos matices sobre cómo debe ser el comportamiento del animal a lo largo del tiempo que dura la lidia moderna.

Factores de comportamiento que deben apreciarse de forma equilibrada y transversal a lo largo de todos los tercios de la lidia y que deberían evaluarse de forma diferenciada en el caballo y en la muleta al ser estos los momentos que constituyen la esencia del arte de lidiar toros bravos.


Factores que permiten definir el comportamiento del toro


La acometividad es la capacidad de embestir que tiene el toro

Sin embargo resulta fácil entender que no es suficiente con que el toro embista, no es aceptable que lo haga de cualquier forma sino que esta cualidad de embestir está modulada por diferentes factores.

No interesa igual el toro fiero que el toro que a pesar de embestir rehuye la pelea, como no interesa por igual el toro tardo que el que sorprende, el que repite o el que se para.

Se impone por lo tanto descender un nivel y aproximarnos a los parámetros que acompañan a la acometividad y que para mí son por este orden prontitud, repetición y fiereza.

De este modo deberíamos valorar cuando inicia la embestida el toro, cuantas veces es capaz de repetirla y cual es el nivel de agresividad con el que lo hace.

Estas cualidades de comportamiento deben apreciarse, a mi juicio, de forma diferenciada tanto en el caballo como en la muleta.

A partir de aquí cada uno podría establecer la intensidad con la que ponderar estos parámetros en función de sus gustos personales, pero la necesidad de que los tres parámetros se presenten de forma reconocible en ambos tercios de la lidia, ofrece suficientes espacios para encontrar puntos de equilibrio en nuestra búsqueda del toro que interesa.

A su vez para cada uno de los parámetros es posible establecer criterios fácilmente reconocibles por el aficionado para su evaluación huyendo de otras características de más difícil identificación como serían la clase, la profundidad u otras equivalentes.

Fiereza y agresividad son cualidades necesarias
El uso de una escala numérica de 0 a 10 y señalar distintos niveles permitiría graduar la intensidad con la que se aprecia en el animal la característica identificada en el criterio de evaluación.

"No debería el aficionado, admitir toros tardos, que les cueste repetir o que carezcan de la fiereza y agresividad mínimas que les impida aportar la emoción necesaria para que surja el toreo en plenitud".


Toreabilidad es fijeza, humillación y recorrido
El toro debe ser toreable.

Para ello hemos visto que es necesario que el toro tenga fiereza y embista, pero esto por sí mismo no es suficiente. No resulta indiferente la forma de embestir ni es posible torear cualquier tipo de embestida.

Este razonamiento, derivó en el concepto de toreabilidad, que en absoluto debería tener -y a mi juicio no lo tiene- una interpretación peyorativa sino que nos ofrece una oportunidad para el análisis y para fijar en la medida en que nos resulte posible, un criterio propio que estará relacionado de forma muy directa con los tipos de toreo que, como aficionados, seamos capaces de apreciar.

“El toro que interesa” es el toro toreable pero aquí nadie ha dicho que es lo mismo un toro toreable que un toro tonto.

Habría que extender, a mi juicio, el concepto de toreabilidad también al comportamiento del toro en el tercio de varas, porque torero y picador también en este tercio torean, huyendo del reduccionismo que, a mi juicio supone vaorar de forma exclusiva el comportamiento de toros y toreros en el último tercio.

Los parámetros que, a mi juicio, hacen toreable a un toro son por este orden, la fijeza, la capacidad de humillar y la longitud de su embestida, prescindiendo de éste último parámetro en la valoración en el caballo.

No interesa el toro al que acompaña la emoción de la tragedia
Se trata por lo tanto de encontrar un toro que tenga la capacidad de centrar su atención allí donde lo llamen, de entregarse en la embestida por abajo y de ir hasta donde los brazos y el corazón del torero sean capaces de llevarlo.

"No debería dar por bueno el aficionado el toro sin fijeza, que se orienta, que no humilla o que se vuelve sobre las manos, el toro al que acompaña la emoción de la tragedia".


Quince pases ya no son suficientes.

El toro debe durar lo suficiente para permitir la lidia tal y como hoy se entiende.

Y en la escala temporal, a lo largo de la lidia el toro debe sostener o mejorar sus cualidades.

Es necesario por lo tanto incorporar esta exigencia al método de evaluación y a su vez establecer una escala de criterios que cuantifique en la medida en que sea posible esta característica desde lo que va a ser una apreciación subjetiva del tiempo.

"No debería el aficionado dar por bueno el toro que no dura y se para, el que va a menos o el que se raja, por más bravo que pareciera mientras duró".







Valoraciones parciales y valoración final.

Si hablábamos de que la valoración del toro debería hacerse de forma diferenciada en función de su comportamiento en el caballo y en la muleta, no debería rehuirse la pregunta recurrente de cual de estos aspectos resulta más importante.

En este punto, la clave estaría en la relación directa que tiene cada uno de estos aspectos con la posibilidad de alcanzar el reconocimiento del público y de los aficionados.

Y resulta evidente que en el arte de lidiar toros bravos en este momento el comportamiento en el caballo no resulta determinante para la obtención del triunfo, como sí lo está siendo el comportamiento en la muleta.

El toro que interesa, estaremos de acuerdo en que es el toro que permite triunfar y por ello no debiera considerarse herejía para el aficionado establecer una ponderación diferenciada entre el comportamiento que tiene el toro en el caballo y el que después manifiesta en la muleta.

Mi valoración final del comportamiento se compondría de las notas separadas en caballo y muleta ponderadas de acuerdo con la siguiente ecuación:

Cálculo Nota Global = 0,40 Nota en Caballo + 0,60 Nota en muleta


Conclusión final o cuál es el toro que interesa.

Poco más o menos, así embiste el toro que a mí me interesa
Al margen del ejercicio aritmético y de la valoración cuantitativa de uno u otro animal, una visión de conjunto del método que se propone nos permitiría, a través de las notas mínimas establecidas describir cual es el que, a mi juicio, responde a la expresión que D. Álvaro Domecq señalaba como “el toro que interesa”.

"El toro que interesa, es un toro que por presentación se ajusta al tipo de su ganadería y que tiene un trapío medio para la plaza en la que se lidia.

El toro que interesa, es un toro que tiene las condiciones de fortaleza suficientes para aguantar las exigencias de la lidia.

El toro que interesa, es un toro pronto, que va cuando lo llaman, que repite siempre y con un grado de agresividad que emocione al público pero que a la vez permita su dominio al torero capaz.

El toro que interesa, es un toro que mantiene su fijeza, que embiste humillado y que tiene un recorrido largo.

El toro que interesa, es un toro que dura lo suficiente para admitir la lidia actual y que va a más a lo largo de la misma".


No se si esta se aproximará a la definión del toro bravo, pero definitivamente es este el toro que a mí, como aficionado me interesa.

¿Hierros, encastes, pelos y pintas? No me parecen decisivos, he reconocido el toro que me interesa en ejemplares de muchos hierros, encastes, pelos y pintas.

Todos con matices, todos me interesan.




lunes, 19 de mayo de 2014

Alfareros del toreo

Bajo la capa de arcilla cuarteada, se adivinan las manos expertas, trabajadas, delicadas y sensibles del alfarero. Con el contacto del barro húmedo se mueven ágiles, dispuestas, hábiles y expresivas para moldear mil y un objetos. Todos distintos. Algunos inútiles y decorativos, otros, los más resultan prácticos y eficaces. Unos resultan ser frágiles y delicados, frente a otros que desbordan expresión y carácter. También de vez en cuando, salen plásticos y bellos en su composición. Pero sólo de tarde en tarde su genialidad obra el milagro de producir obras verdaderamente perfectas, que perduran y son admiradas con el tiempo.

Ayer, como tantas veces, la húmeda capa de arena de una plaza de tientas se transformó en el torno circular, sobre el que giraban moldeables, aún imperfectas, las formas de un material todavía sin cocer.
Suso Nava en el vértice de un triángulo vital para el futuro del toreo

Y pude ver a 3 novilleros en las manos expertas de 3 artesanos empeñados en convertirlos en el ánfora perfecta en la que custodiar la más cristalina esencia del toreo.

Y en la solanera de una mañana de mayo, pude ver como estos tres artesanos abrían sus almas para, como el alfarero, poner su experiencia y sensibilidad al servicio de la quimera de producir una obra perfecta.

Siempre me intrigó cómo del barro joven de un chaval se extrae el campanil sonido que revela que la pieza está terminada, que el torero está hecho. Que el trabajo está terminado listo para entregarse ¿quién sabe a quién? Bien sabe el alfarero que rara vez conservará su obra.

Luis García y Paco Carmona comentan la actuación de sus toreros
Ayer tuve el privilegio de asomarme, sólo un momento, a la tapia detrás de la que se obra el milagro.

Y vi, por un momento cómo esas manos expertas, trabajadas, delicadas y sensibles se movían ágiles, dispuestas, hábiles y expresivas para mover un capote, para hacer una indicación, para acompañar la voz que acerca un consejo al que dice que quiere ser torero.

Y sentí desde lo alto de la tapia, desde el burladero, como esas manos transmitían al joven material ese impulso necesario para que adopte la forma y la expresión más cercanas a su idea de la perfección.

Y supe como todavía queda gente, alfareros del toreo, empeñados en dedicar su tiempo y su ilusión a fabricar toreros que resultarán todos distintos. Toreros fallidos, toreros prácticos y eficaces, toreros frágiles y delicados de corto recorrido, toreros desbordantes de expresión y carácter. Toreos plásticos y de bella composición. 

Pero sólo de tarde en tarde su genialidad obrará el milagro de producir un torero verdaderamente perfecto, que perdure y sea admirado por tiempo, una auténtica figura del toreo.

Ayer, por un momento tuve la tentación de hacer una crónica de 3 novilleros en un tentadero, cuando quienes de verdad la merecían eran esos 3 toreros hacedores de toreros.

Me pareció de justicia dedicar siquiera unas líneas a todos aquellos que acompañan y forman a los nuevos toreros y en esta ocasión de forma especial a Suso Nava, Luis García Niño de Leganés y Paco Carmona que ayer, sin quererlo, me regalaron una hermosísima lección de amor al toreo.

lunes, 12 de mayo de 2014

10 de mayo de 2014. Nos visitó el Cocherito

El taller de tauromaquia continúa en este 2014 con sus actividades. Ya es nuestra 5ª Edición y el grupo conserva la ilusión intacta.

Este año hemos ampliado nuestro programa de actividades incluyendo la celebración de encuentros con otros grupos de aficionados.
Por lo tanto, ayer era para nosotros día grande. Teníamos invitados y nos estrenábamos como anfitriones.

No era un grupo cualquiera quien venía a casa, era probablemente el Club Taurino de más solera de España que por historia, por tradición y por su trayectoria de más de 100 años de afición a los toros y presencia social, se ha convertido en una verdadera institución en la sociedad bilbaína.

Venían a visitarnos los socios del Club Taurino Cocherito de Bilbao.

Podría contaros muchas cosas sobre cómo se fraguó el encuentro o cómo nos sorprendió que un Club de este nivel se fijara en nuestro taller de tauromaquia, pero del día de ayer me quedo con otra cosa:

¡Qué fácil es entenderse con quien comparte una pasión!

Cuando éramos niños salíamos a la plaza del pueblo y si había alguno nuevo, al que no conocíamos, al poco de jugar con él ya era uno más.

Y así fue ayer, salimos a la plaza y cogimos los trastos. Y jugamos al toro. Y a los pocos minutos éramos todos un mismo grupo.

Me gusta pensar que cuando lleguen a Bilbao y otros socios les pregunten tal vez la cosa pudiera ser poco más o menos así:

- Pero vosotros, ¿a qué fuisteis a Valladolid?
- A conocer a unos locos que juegan al toro. Nos dejaron jugar a nosotros también y no veas cómo nos lo pasamos.
- ¿Y nada más?
- Bueno también visitamos la plaza, vimos un museo, fuimos al campo y comimos, pero eso es lo de menos.
- ¡Bah, lo de siempre!
- No, lo de siempre no. Tú no sabes cómo se pasa jugando al toro.


Bienvenida y visita a la Plaza de Toros de Valladolid

Recepción en el Museo del Toro

Visita al Museo del Toro

En la Plaza de Tientas de la ganadería de Toros de Tierz

Entrenamiento y toreo de salón en la finca Toros de Tierz

Clase Práctica en la Plaza de Toros de Tudela

Los del Cocherito, también se animaron a torear



domingo, 30 de marzo de 2014

Santiago Castro Luguillano en el nº 56 de la revista Taurodelta

En varias ediciones de nuestro Taller de Tauromaquia hemos tenido el honor de contar con la presencia y los consejos del maestro Santiago Castro Luguillano.
Reconozco que tengo debilidad por su persona y por la forma de explicarnos las cosas del toreo.
Me ha alegrado enormemente ver la entrevista que le han hecho en el nº 56 de la Revista Taurodelta.
Os dejo el enlace para que quienes no tenéis la suerte de conocerle personalmente, podáis acercaros a la figura de un torero especial.


lunes, 3 de marzo de 2014

Abierta la Inscripción para la 5ª Edición del Taller Práctico de Tauromaquia para Aficionados en Tudela de Duero. Valladolid

Un año más y con este ya van 5 abrimos las puertas de nuestro Taller de Tauromaquia para Aficionados.

Por segundo año consecutivo nos proponemos celebrar una temporada completa que iniciaremos el próximo sábado 12 de Abril y finalizaremos con una Clase Práctica - Festival de Clausura el 6 de Julio en la que lidiaremos 5 becerros.
Las actividades que podéis ver en el cartel de la imagen constan de 6 sesiones de toreo de salón, 3 clases prácticas con animales y el festival de clausura.
En las diferentes sesiones contaremos como siempre con  profesionales que iremos desvelando a medida que se acerquen las fechas.
Como nota destacada cabe señalar que hemos incluido una Jornada de Convivencia con el Club Taurino Cocherito de Bilbao cuyos socios compartirán nuestras actividades el día 10 de mayo.
Con ello celebraremos de manera oficial el que será nuestro 5º aniversario.
Todas las actividades se celebrarán en la que ya se ha consolidado como nuestra sede oficial que es la Plaza de Toros de Tudela de Duero.
Las plazas están limitadas a un máximo de 20 alumnos para poder atender a todo el mundo como se merece.

Los que estéis interesados en participar podéis rellenar el formulario de inscripción o enviar un email a tallerdetoros@gmail.com


lunes, 17 de febrero de 2014

Serrín y Azabache

La Fuente de San Esteban es uno de los lugares míticos del campo bravo salmantino.

El ambiente es especial. El aire huele a toros y a toreros. Todo el mundo tiene pinta de ser aficionado. Como dice mi amigo José Pascual, parecería que en el momento de la inscripción en el registro de cada recién nacido le entregaran al padre la gorrilla campera que consagra el nacimiento de un nuevo aficionado.

Y esa afición, que se ha transmitido de padres a hijos, perdura por siempre y lo inunda todo.

Aquí, los recuerdos taurinos impregnan todos los rincones de la vida cotidiana y sus vecinos, no importa su ocupación, se me muestran revestidos de una pátina de añeja torería.

No hace mucho, descubrí allí un lugar fascinante: la carpintería de mi amigo Ángel.

- Acompáñame Felipe. Quiero que conozcas mi taller. Quiero que veas lo que hacemos.
- Por supuesto.
- Aquí trabajo yo, con mi padre, mi tío y mi primo.


El olor de la carpintería me resultó familiar y entrañable. Cálido a pesar del frío de febrero. Hablamos de toros y de toreros. Me contaron historias del gran Paco Pallarés, de Julio Robles y de uno al que entonces llamaban Córdoba. Un maleta con flequillo. Un robagallinas, que anduvo por La Fuente mientras hacía tiempo y oficio y que un día acabó mandando en el toreo.

Recuerdos de historias deliciosas que  inundan un sitio en el que, entre bancos, cepillos, gubias y serruchos, las espigas, lengüetas y colas de milano se ensamblan al compás.

Serrín y azabache: es vuestro taller un sitio en el que despacio, con arte, las cosas surgen macizas como el toreo grande.

Enseguida me di cuenta que todo encajaba, que el destino no me había puesto allí por casualidad. Y que esta nueva aventura torera que preparaba Ángel no podía fallar. No te podíamos fallar.

Porque fue él, Ángel, quien se fue ocupando con la paciencia y el detalle del ebanista de preparar una a una, en laboriosa taracea, todas las piezas necesarias para ofrecernos un día inolvidable.

Y bordó la filigrana de juntar para nosotros un lugar emblemático, la plaza del cruce de Cuatro Caminos, el sol luminoso que, haciendo un paréntesis en el invierno salmantino, anticipa por un día el despertar de la primavera, la bravura seca y exigente del ganado que no regala nada y un callejón repleto de toreros y amigos dispuestos a jalearnos y vernos disfrutar.

Cuando llegó mi turno, al pisar la arena de la plaza, no se vosotros, pero yo me sentí torero. Y saboreé mis primeros pasos pensando que ponía mis pies sobre las huellas de Julio Robles, de Capea, de Juan José de José Inacio Sánchez, huellas de toreros buenos.

Te aseguro Ángel que no podía desperdiciar un regalo como este así que levanté la cara, cerré los ojos, y llenos los pulmones con el aire bravo del campo charro abrí el capote para dibujar tímidamente mi primer lance del día. Fue mi forma de darte las gracias.


Para los demás os dejo esta galería, 2 imágenes de cada uno, poco más que un telegrama para resumir el enorme nivel que demostrasteis y dejaros testimonio de mi admiración y del enorme privilegio que supone para mí compartir ruedo con todos vosotros.
Foto de Grupo

Ángel Carreño

Ángel dejó aquí uno de los muletazos más importantes de la mañana por la dificultad de la vaca

¿Se puede debutar mejor con una erala?

Guillermo Domínguez

Willy Huertos

Uno de los muchos chispazos de arte que nos regaló Willy

José Manuel nos acompañó y es autor de casi todas las fotografías

... a cambio de un par de lances.

José Pascual

... un pase de pecho que llegó hasta Roa.

Juan Mateos tragó cuando había que tragar...

...  y nos dio otra lección de toreo encajado

Juanito en la mañana dio mejores pases, pero estos dos a esta vaca son pocos los que lo hubieran logrado

Mucho mérito con este animal

Manuel Alejandre tremendo

 y como siempre calidad extra.
Nacho García Amado

Lesionado y sin apenas poder mover las piernas nos dejó este par de muletazos


Sergio, estuvo bastante mejor de lo que él mismo se cree

A ver quien mejora este natural con lo que empuja la vaca

De este no digo nada...

... que luego se lo cree.