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Este blog estará siempre abierto a aquellos que de forma independiente y desinteresada deseen aportar su granito de arena para difundir y engrandecer la cutura de la tauromaquia en cualquiera de sus manifestaciones.

jueves, 10 de noviembre de 2016

"Practica la Justicia. Deja tu huella"

Carta abierta a los responsables de Cáritas de Salamanca

Contraportada de la Memoria Anual de Cáritas Salamanca

"Practica la Justicia. Deja tu huella"

Una recomendación inspiradora para las mejores acciones, con la que ilustran la contraportada de su impresionante Memoria de Actividades de 2015.
Actividades que merecen sin duda algo más que el reconocimiento. Merecen el compromiso y el apoyo.
¿Con qué? Con lo mejor que tenemos. Con el fruto desinteresado de un grupo de jóvenes que pretendían hacer algo en favor de los demás.
Al menos eso pensaron ellos.

¡Qué lástima que fueran incómodos! Conflictivos y socialmente controvertidos.
¿Su delito? Ninguno. No es un delito ser aficionados a una actividad reconocida legalmente como parte del Patrimonio Cultural de España.
¿Su pecado? Declararse Aficionados Taurinos.

Y con ello, cegados sin duda por el sectarismo que hoy nos envuelve, afloraron en ustedes los prejuicios.
Afloraron en ustedes la cobardía y el temor. Y tal vez la mezquindad de quien sólo fue capaz de ver el valor absoluto de las cifras.
Puesto en la balanza del contable, un pequeño donativo como este quedaba tan lejos de los más de 4 millones de euros que administran anualmente que resultaba prescindible.

Así, resultó fácil que la justicia de Pilatos se hiciera carne en ustedes y se lavaron las manos.
Apartaron al leproso sin importar que su corazón fuera limpio y generoso. "No queremos que se vincule la imagen de Cáritas con temas que presentan controversia en la sociedad, desde el respeto a las diferentes posturas"
Invocar el respeto para faltar al respeto.

Esta es la huella que dejan y en ella su mensaje: "No todos somos dignos para ayudar".
Lo escribo y no doy crédito.

Sólo era un donativo. Sólo era una muestra de generosidad y reconocimiento a su obra. ¡Anda que no hay ONGs, Asociaciones, Grupos necesitados! Y sin embargo les eligieron a ustedes por la confianza que tenían en que entregada ahí su aportación llegaría a quienes de verdad importan que no son ustedes sino los que más lo necesitan.
Pero su respuesta es otra. Su respuesta es que hay veces que el hambre puede esperar. Ese dinero no era digno para ellos. Venía de la venta de unos bolígrafos de unos jóvenes aficionados taurinos.

Nadie les pidió a ustedes que tomaran partido por nada.
Nosotros, desde el Grupo de Aficionados Prácticos Taurinos de Valladolid,  sin embargo si lo hacemos y sin renunciar a nuestra condición de aficionados taurinos estaremos siempre con los que entregan el fruto de sus esfuerzos a ayudar a las personas que más lo necesitan antes que con aquellos que proclaman su "humanidad" dedicando su tiempo y sus recursos a "sus vecinos no humanos".

Grupo de Aficionados Prácticos Taurinos de Valladolid


viernes, 28 de octubre de 2016

Dos amigos

El toreo es un mundo de detalles, en el que los gestos y las pequeñas cosas adquieren dimensiones superiores para aquellos que habéis sido bendecidos con una sensibilidad especial para apreciarlas.

Y la grandeza del toreo permite que surjan de vez en cuando, hermosas historias de amistad que nos llenan de alegría y sirven de inspiración a cuantos las vivimos desde la penumbra del segundo plano.

Singulares historias entre aficionados y toreros que, teniendo su inicio en la fascinación que produce la admiración hacia el héroe, desembocan en el fértil territorio de la complicidad personal.

Y es ahí, más allá del toreo, donde los hombres os hacéis grandes de verdad porque es ahí donde escribís para nosotros el ejemplar relato de vuestros momentos de amistad verdadera.

Algunos –deliciosos- he tenido la suerte de presenciarlos, como el guiño de complicidad y sorpresa que no necesita palabras cuando se encuentra –inesperadamente - al amigo al bajar de la furgoneta en la entrada de un patio de cuadrillas cualquiera.

Otros -inquietantes- los conozco por confidencias como los nervios y tensión los días previos a las citas importantes. Tan distintos, tan intensos en los dos, como imposibles de evitar para ninguno de vosotros.

Algunos –personales- quedan para vosotros. Charlas y silencios compartidos en la privacidad de la habitación del hotel, en el santuario del torero los días de corrida.

Una historia de amistad, de cariño, de lealtad, de felicidad completa los días de triunfo, llena de ilusión por la nueva temporada y por la nueva vida que uno de vosotros inicia.

Una historia de dos amigos que es vuestra y que, sin embargo, sirve para hacernos felices a todos los que os apreciamos.


Cosas de amigos


Hace ya un par de meses que tenía ganas de escribir algo sobre esta foto pero los dos sabéis que hoy es víspera de día grande.

Por eso me apetecía. Por eso era necesario compartir con vosotros esta historia porque, como dice Curro, lo que se guarda para uno acaba en el olvido. Sin embargo lo que se comparte perdura y cobra nueva vida.

jueves, 20 de octubre de 2016

El fin de la prohibición


“Basta ya de tutela odiosa,
que la igualdad ley ha de ser,
no más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber”.(1)




Cuando he conocido hoy el resultado de la votación del Tribunal Constitucional que anula la decisión del Parlament con la que se prohibieron las corridas de toros en Catalunya, me han venido a la mente estos versos traducidos del poeta francés Eugène Pottier.

Hoy, después de 6 años vuelven a recuperarse en España espacios de libertad e igualdad para el conjunto de los españoles.

Es por ello un día grande, un día para celebrar.

Y no he querido recurrir a los valores que proclama el texto constitucional ni a otros textos legales a los que se hace referencia en la decisión del Constitucional.
Hoy recurro literalmente al corazón del ideario de la izquierda. El que proclaman seguir muchos de aquellos que buscaron la prohibición y que hoy declaran – insensatos - con gruesas palabras que no acatarán las consecuencias de la ley.
Un ideario que la mayoría de ellos han olvidado y retorcido hasta hacerlo irreconocible. Incómoda laguna en la frágil memoria histórica de algunos.
Un ideario profundamente humanista, inclusivo y universal que, aunque tantas veces pervertido, siempre quiso servir como foco y punto de partida para una sociedad verdaderamente libre, tolerante y ayuna de sectarismos.

Hoy más allá del fin de la prohibición de la tauromaquia, celebramos que basta ya de la tutela odiosa de quienes quieren imponer al conjunto de la sociedad su ética personal por la vía de la prohibición.

Hoy, más allá de que nos gusten o no los toros, celebramos que la igualdad se hace ley entre todos los españoles, con independencia de donde vivamos.

Hoy celebramos que en el conjunto de España, recuperamos el derecho a mantener, disfrutar y promover una parte de nuestra cultura que amamos y comprendemos, sin imponer a nadie el deber de compartirla.

Hoy celebramos que una vez más se hace visible el deber de las autoridades a respetar nuestros derechos.

Pero hoy todos cuantos amamos la tauromaquia, debemos ser conscientes de que con el fin de la prohibición no acaba nada sino que comienza una nueva era para la tauromaquia.
Una era en la que los cambios son ya inaplazables. Cambios en las estructuras, en los mensajes, en la comunicación, en la presencia en los medios.
Cambios que hagan que la sociedad vuelva a reconocerse en la fiesta y a sentir que realmente es suya.

Hoy no se trata de defender la fiesta, hoy se trata de mostrarla como es y abrirse a nuevos grupos sociales que hasta ahora han permanecido ajenos.

Hoy tal vez no sea mejor aficionado aquel que más sepa de toros sino aquél que sea capaz de hacer más y mejores aficionados.


(1) Última estrofa de La Internacional, considerada como el himno oficial de la mayoría de los partidos y movimientos de izquierdas del mundo.

sábado, 9 de julio de 2016

Toquerillo: Raza de torero.

Hoy se jubila Carlos García Toquero, “Toquerillo”. No es el más mayor pero sí uno de nuestros compañeros más veteranos.

Debo confesaros que la primera vez que lo ví dudé. Le vi mayor y temí que la fragilidad que da la edad pudiera acabar en algún susto. Pensé que la voltereta iba a ser inevitable.

¡Cuánto me equivocaba!

Cuando planteamos el sorteo del primer tentadero en el que participaste, insensato de mí, traté de buscarte la posición más cómoda. Casi un insulto para un hombre como tú que tienes raza como para hacer veinte toreros.

Hoy con el tiempo, después de haber compartido tantas tardes, recordar aquellos tiempos hace que se me dibuje una sonrisa. Además tu venganza está cumplida y te la cobras cada vez que coincidimos haciendo apuestas sobre cuanto tardaré en rodar por la arena. Y te confieso que ver tu sonrisa pícara cada vez que me levanto del suelo masticando arena, hace que la voltereta tenga un punto divertido.

Pero ¿qué es tener raza de torero?

En tu trayectoria, Carlos, a lo largo de las distintas ediciones de nuestro taller de tauromaquia nos has dado un ejemplo constante de ello.

Raza de torero es no perderte jamás un entrenamiento.

Es ofrecerte siempre el primero para asumir los riesgos que provoca la incertidumbre de los animales.

Es no haber demostrado miedo ni un solo día en estos años.

Es ir hacia el animal siempre desafiante.

Es quedarte siempre muy quieto cuando es el animal quien viene hacia ti.

Es querer quedar siempre por encima de tus compañeros en el ruedo y saber ser uno más cuando se da puerta a la vaca.

Es tener cada día la ilusión de que tu mejor faena está todavía por hacer.

Y has querido celebrar tu jubilación con los más íntimos, como corresponde. Como debe ser dedicándoles a ellos un día de fiesta y la alegría de que pudieran disfrutar de tu compañía.




Y has podido celebrarla haciendo lo que más te gusta: torear.

Y con ello has escrito otra hermosa página en la pequeña historia de nuestro grupo de aficionados.

Por eso, desde aquí queremos desearte entre todos, que esta nueva etapa en tu vida sea larga, feliz y llena de alegría para ti y los tuyos.

Para nosotros, Carlos, nos reservamos el placer de seguir admirando y compartiendo contigo tu amistad y esa raza desbordante de torero en las muchas tardes que estamos seguros de que nos quedan por compartir.


jueves, 7 de julio de 2016

El hilo de la historia

En el toreo pocas cosas ocurren porque sí. Todo tiene un porqué, una intención que carga de sentido las cosas que se hacen.

Cuando programamos esta edición –la séptima ya- de nuestro taller de tauromaquia para aficionados prácticos quisimos tener un encuentro con la historia del toreo.

Acercarnos al manantial y beber de la fuente de la torería.

Porque a torear tal vez se pueda aprender, pero la torería es un don, un privilegio que sólo algunos pocos elegidos atesoran.

Se habla mucho de la técnica, de cómo resolver los problemas que plantean los animales, de la “pata-alante”, de los cánones del toreo y sin embargo pienso que lo que de verdad distingue a los toreros es la torería.

Y si de torería hablamos, encontramos en la historia del toreo (y que me perdonen el exceso) un raceador excepcional: Manuel Mejías Rapela, el Papa Negro.

Manuel Mejías Rapela. El Papa Negro.
Engendró una larguísima reata de toreros de la que queda un último eslabón Miguel Bienvenida. Tuvo a bien aceptar nuestra invitación y quiso hacernos el honor de compartir no un día sino dos con nuestro grupo de aficionados.

Y si tuviera que describíroslo en tres palabras no tengo duda: castizo, torero y maestro.

Se implicó en el tentadero desde el primer momento y repartió lecciones y consejos con el ejemplo.

Miguel Bienvenida: castizo, torero y maestro
Sentí una emoción especial al verle torear. Sentí el vértigo de la historia que por un día salía de los libros para demostrarnos que todo lo que había leído era verdad. Que existe, que no es inventado, que hay una forma especial de ir al toro, que delante de él hay que torear con alegría, que al acabar cada tanda hay que salir de la cara con gracia, orgulloso, desafiante y pícaro. Sentí que un Bienvenida nos dio en privado, en el campo, sólo para nosotros, una lección completa de lo que es la torería.

De modo que con él como torero invitado, celebramos nuestro tercer tentadero de la temporada en la Quinta de Tierz, la finca de nuestro amigo César Mata quien una vez más nos abrió las puertas de su casa en una jornada extraordinaria. 

Torería en el maestro y clase en los animales. ¿Quién podía estar mal un día como este?

Para mí algo más que un grupo de aficionados, una familia 

En la que tenemos jóvenes que dan sus primeros pasos;

otras que ya aguantan la embestida furiosa de la becerrilla;

y otros que comienzan a quedarse quietos y a descubrir el toreo.

Una familia que nos da cada día ejemplos de modestia y afición,

y de que si uno no se rinde, al final llega el día de gozar del toreo.

Alegría de ver que cuando se tiene el veneno en el cuerpo nada se pone por delante.

Que siempre hay alguien pendiente de nosotros por si algo pasara

Que algunos torean como el que lo inventó.

Que cada uno marca su estilo, suave, arrastrado

O vertical. Hay tantas formas de torear como toreros.

Pero la suavidad y el temple son ley para destacar.

Y la pasión y la entrega la clave para la expresión

Y caben el arrebato y la personalidad

la generosidad de torear para el animal olvidándose de uno, 

y la gratitud hacia quien fue el verdadero artífice de esta tarde.

Porque lo mejor del toreo es ante todo vivirlo,

Recorrer el camino del aprendizaje,

Notar que se progresa.

Fijarse metas y alcanzarlas.

Querer hacer las cosas bien

Y hacerlas bien de verdad

Mantener tu personalidad

Y ser cada día mejor.


Posdata.
En esta temporada, la historia de nuestro taller también pasó por las Plazas de Toros de Valladolid y Olmedo.

Sitios que invitan a torear

Sitios, donde amparados por la historia de sus murallas

comprobamos que a los niños les sigue gustando jugar al toro tanto como a nosotros.

Un sitio donde de repente, sin buscarlo, se hizo presente ante nosotros el verdadero hilo de la historia. 

lunes, 6 de junio de 2016

Celebrar la vida venciendo a la muerte

"En días como estos volver la vista a los orígenes de la fiesta, a su carga simbólica se hace más necesario que nunca"

En los últimos días han muerto dos toreros, Renatto Motta y El Pana. Para sus familias una pérdida irreparable, para los aficionados un motivo de reflexión.

¿Cómo puede amarse una fiesta en la que a aquellos a los que admiramos puede costarles la vida?, ¿cómo asumir la tragedia que cada tarde sobrevuela las plazas de toros?

En días como estos volver la vista a los orígenes de la fiesta, a su carga simbólica se hace más necesario que nunca.

Porque para que la tauromaquia, las tauromaquias, como cualquier otra empresa humana lleguen a perdurar y trascender, es necesario que un mismo sentido y sentimiento una las voluntades de todos cuantos participamos en ellas.

El rito y la naturaleza del hombre

Se ha escrito que los ritos son el sistema natural para recuperar la conciencia de estar vivos. Conciencia de estar vivos que se consigue no de forma individual sino compartiendo con los otros unas mismas experiencias desde las distintas individualidades.

Los rituales fijan las formas en que se representa lo simbólico (ofrendas, rezos, danzas, ceremonias, etc.), promoviendo, con estas formas, la integración social, la solidaridad del grupo, la trasmisión, renovación y revitalización de sus valores.

Encontrar en la brutalidad de la muerte el sentido de nuestra propia vida, es lo que llena de contenido los ritos taurinos.

Desde que nacemos la muerte es una realidad que nos acompaña. Cómo enfrentarla de forma individual y como grupo social han sido siempre necesidades que han distinguido a humanos de animales.

Percibimos hoy en nuestra sociedad una tendencia a esconder la realidad de la muerte, una incapacidad creciente a enfrentarse con ella, a mirarla cara a cara, a asumirla como una verdad cotidiana.

Cada vez se asiste menos a funerales y entierros, se dulcifica el lenguaje, la pérdida se ciñe al ámbito individual y se tiende a prescindir –salvo en las grandes tragedias- del alivio y del apoyo que proporcionan en este trance la pertenencia a un grupo social más amplio.

Es en los ritos taurinos uno de los pocos lugares en donde todavía se conserva con toda su potencia simbólica y cultural, ese valor solidario del grupo que acompaña al individuo en ese momento decisivo de enfrentar la presencia de la muerte y en esa respuesta natural de rebelarse frente a ella e ir más allá desafiándola para trascender.

Trascender en nuestra memoria individual y colectiva, como trascienden los toreros que sucumben al desafío y que aun después de su muerte física, permanecen en la memoria colectiva.

Valores primarios si, duros sí, pero eternos, que han acompañado a lo largo de la historia a todas las civilizaciones y culturas que han existido.

En la nuestra, estos valores todavía perviven en las diferentes expresiones de las tauromaquias.

Creo que reconocer y afirmar estos valores es importante para quien se declare aficionado a las tauromaquias.

En este contexto el toro encarna el símbolo necesario de una realidad inmaterial a la que tememos y frente a la que nos rebelamos.

Es el toro, a través de su peligro quien nos ayuda a tomar conciencia de nuestra propia vida.

Por eso en la tauromaquia al toro se le respeta por encima de todo. Por eso en la tauromaquia al torero se le admira, por su capacidad de enfrentar en nombre de todos nosotros, un desafío que como individuos nos supera.

Por eso los ritos taurinos, aun con su presencia imprescindible, no son ritos de muerte. Son celebraciones de vida.

viernes, 20 de mayo de 2016

Prohibir el toro vega: una cuestión de extraordinaria necesidad y urgencia


Se veía venir que finalmente el toro vega acabaría cayendo no por falta de mozos valientes, ni por desinterés de los tordesillanos, sino porque a nuestros políticos, faltos de ocuparse en temas más trascendentes, han encontrado en ello un asunto principal. Un asunto de extraordinaria necesidad y urgencia dicen para ser más exactos en el decreto con el que lo prohíben.

Claro está que el desempleo, la pobreza creciente, la huida de nuestros jóvenes o la despoblación del mundo rural son para ellos sin duda asuntos menos necesarios o cuya atención no resulta tan urgente.

Resulta, dicen, que es imperiosamente necesario dar respuesta inmediata a la voluntad social persistente que se manifiesta de forma pública y notoria a través de movilizaciones públicas.

Quieren contribuir con ello al mantenimiento del orden público y a la dignificación de los festejos populares.

Lo que nos quieren decir, se entiende mejor dicho de otro modo y de forma más clarita:

A nuestros políticos les resulta más rentable plegarse a las presiones de grupos mediáticos y animalistas que cumplir con su obligación y defender lo que está en los cimientos del patrimonio cultural de nuestros pueblos.

Acobardados y carentes de discurso, dan por válida una ética social dictada por una minoría ruidosa y violenta que se ha servido de la alteración del orden público, del chantaje y del insulto para imponer sus criterios. La que se apena de la muerte del toro y celebra la del torero. La que nos llama asesinos simplemente por asistir a un espectáculo legal.

Pero nuestros políticos no hacen caso de las manifestaciones multitudinarias y pacíficas con que los aficionados a la tauromaquia han defendido su derecho a la cultura.

Y como siempre, en un nuevo ejercicio de cinismo, dicen aquello de “yo no prohíbo el toro vega simplemente le exijo que lo adapte a lo que yo le diga, y si no me gusta pues no se lo autorizo”.

Cuando dicen ¡que corra el toro, pero sin muerte! demuestran a la vez su desprecio y su desconocimiento hacia lo que es la esencia de esta manifestación de la tauromaquia popular.

Si hay que ser muy necio para confundir el boxeo y el ballet, (actividades tan nobles ambas como radicalmente diferentes), igualmente necio es quien crea que puede travestirse el torneo del toro vega en una suerte de encierro simulado.

Hoy, a pesar de este ataque absurdo e innecesario y por más que muchos no lo entiendan, la tauromaquia, cruenta sí pero nunca cruel, sigue siendo para miles de aficionados escuela de vida, base cultural y expresión de la libertad de nuestros pueblos.

Porque es en el toro vega y en las tauromaquias donde muchos reconocemos los verdaderos valores: la importancia de la vida sobre la muerte, la superación personal, la solidaridad, la entrega incondicional hacia quien no necesitas conocer, o el triunfo de la inteligencia frente a la fuerza.

La visión a corto plazo y la cobardía de los políticos. La mezquindad, la ignorancia, la simpleza y la ñoñería de los animalistas se imponen estos días.

Basta ya de medias tintas, de permanecer al pairo de la corrección política y en la ensoñación de que la tauromaquia está a salvo.

Hora es de defender la libertad de un pueblo a celebrar su fiesta. Hora es de defender nuestra dignidad frente al insulto y el desprecio. Hora es de proclamar que nuestra ética no es inferior. Hora es de defender nuestras creencias y nuestra cultura.

482 años de toros en la vega de Tordesillas, no mataron al toro. Al toro lo han matado la ignorancia, la cobardía y la debilidad de unos políticos que no han sabido estar a la altura de los cargos que ocupan.